José Lezama Lima
Enemigo rumor (selección)

Rueda el cielo


Rueda el cielo -que no concuerde
su intento y el grácil tiempo-
a recorrer la posesión del clavel
sobre la nuca más fría
de ese alto imperio de los siglos.
Rueda el cielo -el aliento le corona
de agua mansa en palacios
silenciosos sobre el río-
a decir su imagen clara.
Su imagen clara.
Va el cielo a presumir
-los mastines desvelados contra el viento-
de un aroma aconsejado.
Rueda el cielo
sobre ese aroma agolpado
en las ventanas
como una oscura potencia
desviada a nuevas tierras.
Rueda el cielo
sobre la extraña flor de este cielo,
de esta flor,
única cárcel:
corona sin ruido.


Una oscura pradera me convida

Una oscura pradera me convida,
sus manteles estables y ceñidos,
giran en mí, en mi balcón se aduermen.
Dominan su extensión, su indefinida
cúpula de alabastro se recrea.
Sobre las aguas del espejo,
breve la voz en mitad de cien caminos,
mi memoria prepara su sorpresa:
gamo en el cielo, rocío, llamarada.
Sin sentir que me llaman
penetro en la pradera despacioso,
ufano en nuevo laberinto derretido.
Allí se ven, ilustres restos,
cien cabezas, cornetas, mil funciones
abren su cielo, su girasol callando.
Extraña la sorpresa en este cielo,
donde sin querer vuelve pisadas
y suenan las voces en su centro henchido.
Una oscura pradera va pasando.
Entre los dos, viento o fino papel,
el viento, herido viento de esta muerte
mágica, una y despedida.
Un pájaro y otro ya no tiemblan.
Inimigo rumor (seleção)

Gira o céu


Gira o céu - que não concorda
seu intento e o gracioso tempo -
lembrando da posse do cravo
sobre a mais fria nuca
deste alto império dos séculos.
Gira o céu - a volta a áurea
de mansa água em palácios
silencioso sobre o rio -
a dizer de sua clara imagem.
Sua clara imagem.
Vai o céu presumir
- os mastins insones contra o vento -
de um aroma sugerido.
Gira o céu
sobre este aroma sufocado
em janelas
com um potencial obscuro
divergido a novas terras.
Gira o céu
sobre a flor mais estranha deste céu,
desta flor,
único cárcere:
áurea sem ruído.


Uma pradaria escura me convida

Uma pradaria escura me convida,
suas toalhas invariáveis e aderentes,
giram em mim, e em meu balcão adormecem.
Dormem a extensão, o indefinido,
cúpula de alabastro se diverte.
Sobre as águas do espelho,
breve voz no meio de cem caminhos,
minha memória prepara sua surpresa:
antílope no céu, orvalho, chama.
Sem sentir que me chamam
penetro a pradaria lentamente,
orgulhoso neste novo labirinto derretido.
Ali se vêem restos ilustres,
cem cabeças, cornetas, mil funções,
abrem seu céu, seu girassol calado.
Estranham a surpresa neste céu,
de onde sem querer retorna pegadas
e soam as vozes no centro inchado.
Uma pradaria escura vai e passa.
Entre ambos, vento ou fino papel,
o vento, vento ferido desta morte,
magia, única e em paz.
Um pássaro e outro já não tiritam.

traduções | home